martes, 13 de diciembre de 2011

Vigía.

De la serie: "Ciudad Gris":


23

Llegó la lluvia.
Yo la miro caer como un obsequio.
Es hermosa.
En la calle, la gente viste paraguas,
camina distinto.
Todo lo veo turbio, con ojos sucios.
Hay frío, charcos chispeantes.
Sólo los árboles gozan la humedad.
Los edificios parecen sudar.
Los rostros lucen desconsolados, anhelantes.
Y yo creo que el ritmo de la vida se nutre
de estos intervalos de placer y penuria,
calma y agite, sol y lluvia.


24

Cae la tarde,
Su gris pálido se va adueñando
de los últimos vapores salmón del cielo.
Se unen arabescos violáceos y láminas de plomo.
La avenida se adelgaza hacia las montañas.
Veo árboles y edificios ennegrecer poco a poco.
Empieza la lluvia que invade al verano.
Las luces automáticas hacen presencia.
Aunque nada los persigue
la gente corre como huyendo.
La lluvia no sabe que existimos.
El agua todo lo toca con su tempo invencible,
nada limpia.

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sábado, 10 de diciembre de 2011

Parentela.

De la serie: "Ciudad Gris".


La tristeza de hoy es ancestral, invocada.
Miro pasar la vida. Como trozos de pan.
Bebo sorbos de café. La vida pasa.
Miel, hiel, amargo sinsabor.
Todo habitante de la calle es mi semejante,
El que niego, el que miro de soslayo.
La vida no pasa, soy yo quien sigue de largo
y procuro no llevar ninguna carga.
Dejo regados los recuerdos,
No acumulo anhelos.
He descalificado la espera
como estrategia de ser.
Pero mi quietud me pone triste.
Transito en círculos.
Mis pasos van, mi corazón se queda.
Mis ojos huyen, el silencio triunfa.
Permito que el otoño sea la pulpa de mis días.

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lunes, 5 de diciembre de 2011

Inventario.

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Ella dibuja un corazón en un papel,
otra muestra su foto
aquella envía cartas

Julana hace promesas
Mengana observa mi hábitat
Sultana quiere insultarme
Perenceja escudriña, sopesa.

Una se anuncia y viene
esta llega por sorpresa
ambas traen candados
ninguna adivina mis sueños.


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martes, 29 de noviembre de 2011

Ante Mis Ojos.

De mi libro: "La Sombra Dividida"



EN LA MESA CONTIGUA

Tal vez la rubia de anteojos a mi lado
conozca un amor de pieles
y enrede en su lecho
aromas
lunas
trinos.

Tiene el torso erguido
y el cabello templado.
Hay blancura en sus ademanes.

Quisiera su mirada
pero es tan espeso el aire
que toda ella sucumbe en esa gelatina invisible.

Sus labios me apuntan como frutas coloradas.
(Un gato se pasea sigiloso bajo la mesa.)

Mi corazón habita en un iglú.
Quizá la rubia de hombros firmes sea hija del sol,
tal vez si me acerco un poco
su calor deshiele el llanto de mi rostro.



LA MULATA DE ALLÁ

Ella pasa
—libélula sobre un estanque—
y se sienta frente a mí.

Sus labios,
extendidas alas
de gaviotas.
Su piel,
chubasco de canela.

El vello oscuro de sus muslos
me ordena navegar en la tormenta.

De pronto levanta los ojos y me halla.
Su mirada calcula la distancia
donde se encuentra mi corazón
y me anuncia, con una sonrisa,
que acaba de soltar la flecha.



1990.

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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Escenario.

"Mesa De Al Lado".


No desviaré la mirada,
mi rostro estará quieto,
no querré decir nada con mi boca
ni mis cejas.

La postura de mi cuerpo será acrílica
pero mis ojos avanzarán
siguiendo el contoneo de las caderas,
el saltito sincopado de los senos
en sus canasticas de tela.

La osadía de mi vista se posará
sobre las redondeces destapadas
o atravesará fibras para adivinar
ranuras, penumbras, abultamientos…

Mis ojos registrarán
cada diva que pase cerca a mi mesa.
Todo pasillo será una pasarela.

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viernes, 18 de noviembre de 2011

La Señora.

"Mesa De Al Lado".


Mitad del invierno, mañana gris.
El aguacero mantiene su ritmo templado.
El asfalto brilla picoteado por las gotas,
el agua se mueve
en un hormigueo que salpica a los peatones.
Allá veo venir a la Señora Sexy,
paraguas en mano, pelo rizado humedecido.
El frío no afecta la cadencia de sus caderas.
Pasa junto a mí,
la saludo con una sonrisa.
Calza sandalias, viste ropas del trópico,
sus pies mojados lucen de color gris pardo.
Ya de espaldas, ganando distancia,
miro sus nalgas de poca elevación,
suaves brinquitos me dicen que son blandas,
agradables a la caricia.
Imagino su pubis limpio azulado tibio.
Desaparece la Señora Sexy.
Me quedo oyendo la lluvia,
dejo que el frío entre en mí sin reservas.

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martes, 15 de noviembre de 2011

Impar.

De: "La Mesa De Al Lado".


Estoy en la mesa del rincón.
Bebo mi café en silencio
y rememoro a la diva que partió hace un rato.
Tenía el semblante de alguien
que calcula los giros de la pasión.
Llegado el momento
podría arrancarte el hígado de un zarpazo
o con una caricia entre sonrisas
o con un gesto distraído.
Quizás también podría
obsequiarte el fuego, el vértigo,
la prueba del amor alcanzado,
la certeza innegable de que sufrir
vale la pena.

En fin,
era una hembra sin igual.

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