jueves, 8 de enero de 2015

Poesía.




MI  DEFINICIÓN:

La poesía es la combinación momentánea y eterna de intuición, imaginación, conciencia y acción estética que se da en el encuentro del yo y su otro para completar el ser, y se manifiesta en el poema mediante palabras e imágenes como resultado de un oficio riguroso.




anuar bolaños.


viernes, 2 de enero de 2015

Flor Central.



Puede ser que no entienda el enigma de las mujeres desnudas. Colecciono fotos. Miro todo. Desde la doncella desvanecida en el sueño hasta la actriz de bondage dolorida y sudorosa. Picardía y pánico. No me detengo ante el paraíso cursi ni el infierno desabrochado. Visito tanto las fotos sin alma de la publicidad como las torpes tomas caseras. Alguna se aproxima a ilustrar lo que busco. De cada imagen obtengo un éxtasis distinto. Paso de ser un espectador estupefacto a un sátiro contenido. Confieso que me enamoro un poco de ciertas formas, de algunas penumbras, de gestos que prometen el dulce fuego. Después de una deliciosa sesión de fotografías quedo atollado de esa mezcla imprecisa de amor, pasión y sabiduría que anhelo alcanzar en dosis medidas. El impacto visual de la belleza femenina siempre me impone la nostalgia del placer efímero de la piel. Soy derrotado. La presencia de la mujer suelta semillas de vacío. Crecen flores secas en mi hábitat, opacas, descoloridas. Y aun así, sus formas silvestres decoran los días en que el otoño de mi corazón me empuja a deambular en Poetic Mode por los eventos de la vida real. Presumo que mi cara poco refleja del intruso delirante que me habita. Nada me preocupa en serio. Mis urgencias tienen pausa. El desencanto no es tan abrumador. Sé de abrazos y de besos. Bailo bien. El romance cruza fronteras sin pedir permiso y nunca cesa de fluir. Soy un tipo normal. Además, la mujer no vive dentro de su imagen o sí? Poco importa. Quizás las artes plásticas se inventaron para poseer lo inasible de las hembras. He ahí la versión del gozo que nos empeñamos en plasmar. Después del cuerpo a cuerpo surge la remembranza, la ensoñación. Eso debería bastar para ser feliz pero entonces adviene la necesidad de conservar ese momento perfecto y se inicia así la cacería de la imagen que supla la piel saboreada. Oh bendito fracaso!



martes, 23 de diciembre de 2014

Telón De Fondo






Telón  De  Fondo

1

Repito que debo volver a mi forma de estatua indolente, ermitaño ensimismado, transeúnte sin dirección o monje mundano. El atuendo de poeta insomne ovillado en la gelatina doliente de su insignificancia no contribuye a la calma Chibcha requerida para transitar el día. Contemplación. Que toda tragedia sea mero paisaje, telón de fondo, rotativo, pasajero.
Ningún clima me exaspera. Sólo debo aislarme del ruido, gozar los trazos que el tiempo va poniendo en mi rostro, hacer que mis versos tengan más silencios, ir vaciando el corazón de tanto recuerdo inútil, elaborar una versión del amor que no esté hecha de palabras.

2

De repente ocurrió lo que anhelaba. El mundo quedó vacío y en silencio. Comenzaba la mañana. El oportuno otoño tropical aportaba llovizna, frío, niebla, y todo el turbio gris requerido para que mi cuerpo adoptara el sordo letargo del Poetic Mode de mi espíritu.
Un sorbo de café amargo, el zumbido de mi cabeza reducido a un punto inaudible, mis ojos fijos en la lejanía exhibiendo su mirada descolorida y opaca. Esto era lo esperado. Un paisaje insípido a mi alrededor, la completa ausencia de pasión por los asuntos del mundo, dejar que sea la vida la que sincronice el ritmo pausado con que todo se acaba. 





lunes, 15 de diciembre de 2014

Escritora Invitada






Nudo
Marcela  Alzate 

Era el mejor día, su graduación lo obligaba a lucir bien. Se acercó al baño y se miró al espejo. Quería hacer un buen nudo. Su padre lo ayudaba, mientras su mamá esperaba abajo para tomar la primera foto. Todo habría sido la imagen perfecta de no haber sido porque su papá se hallaba muerto hacía dos años y su mamá, cansada de la espera, subió por él y lo encontró colgado.







sábado, 29 de noviembre de 2014

Palabras Como Navajas.




Día de bofetadas. Asomo mi cara por la ventana y recibo la turbulencia de la gente. Todos vociferan. Cada uno tiene frases filosas y las lanzan a la deriva sin un blanco concreto. A mi me caen varias, hacen tajos en mis ideas. Quedo suspendido entre la nostalgia y el desencanto. Dolorido detrás del esternón y urgido de llorar, de encerrarme lejos, de olvidarme del mundo. Mis ojos no tienen capacidad para producir la sustancia del llanto, no sé que sitio me acogería sin alertarse  por mi aura sombría y mi semblante de tirano, sé que el olvido no existe. 
Corro al diccionario. Allí las palabras me esperan sin pretensiones. Me adueño de varias. Uso sus versiones amables a mi ánimo y armo bitácoras insípidas que pueda digerir sin causar reflujo. Ante todo elaboro versos líquidos que me refresquen el día. Respiro. Salgo. Transcurren fechas agitadas. Fue el hombre quien aceleró el reloj. Llevo mi cuerpo por calles atestadas de gente. Miro sus rostros, todo en ellos me asegura que somos semejantes. Su miedo es el mío y mi tristeza la de ellos. Reímos como marionetas.
Nuestra incomprensión de la vida es idéntica, osada, perfecta.


martes, 18 de noviembre de 2014

Carta Inútil.



Supongo que estos diminutos actos del día a día que tú no ves en mi pueden corresponder a movimientos similares que realizas en tu vida y yo tampoco veo, aunque en ocasiones invierta algunos momentos imaginando cómo son. Me refiero a esta rutina libre de las mañanas de domingo cuando me levanto muy temprano, hago café, sintonizo música clásica y abro la ventana para que entre la luz en la sala.
Saco una butaca y me siento al lado de la palmera que hiciste plantar en el antejardín cuando compramos la casa. Abro la puerta para que Mrs. Dalloway salga a corretear entre los arbustos ornamentales del vecindario (nunca va más allá de la esquina), y meta su nariz en cuanto objeto encuentre a su paso. Su conocimiento del mundo e olfativo.
En su cuarto de arriba duerme nuestro primogénito adolescente abrazado a su celular. Largo, de manos enormes, sabio en detalles de la vida que para mí aún son invisibles. También duerme mi madre en el cuarto de los libros, con su mente extraviada en un laberinto de recuerdos construido patas arriba. Y claro, mi mujer olorosa anoche compartida, abullonada y tibia, ilusionada con una vida distinta lejos de mi pero con la vaga idea del retorno.
Sentado, la taza de café entre las raíces de la palmera, abro “La vida de la mujeres” de Alice Munro y leo. La mañana aún está gris y casi silenciosa. Se escuchan los gallos de la finca de al lado y uno que otro ladrido aislado. Pienso que duermes, con el rostro muy quieto y esa penumbra espesa que difumina los bordes de tu cara. Ya no te amo. Pero la nostalgia con que me habitas no deja de salir a flote en los momentos en que la vida me enseña mi lugar en el mundo o estoy en Poetic Mode tratando de narrar ese fluir sencillo del tiempo que con toda precisión nos pone donde corresponde.
Este oficio de las palabras exige sentir las ideas, depurar los actos. Con el paso de los años me acerco a la quietud pero aún no aprendo el silencio. Sigo pecando, mi imperfección no afloja, la torpeza no da tregua. Nada he ganado.




jueves, 9 de octubre de 2014

Oxímoron




Vuelvo sobre mi voz a buscar mi sonido. Encuentro las viejas añoranzas con que he armado mi historia. Estoy hecho de espejismos. Todo sueño es una aventura cinematográfica. Triunfa mi bondad, soy incapaz de matar. De cara al día, llevo mi flaqueza blindada. He inventado que soy estoico para engañar al llanto. Descubro que giro alrededor del miedo. Los años pesan.
Cambio la decoración de mi hábitat y confundo mis pasos. Doy de frente contra la mesa. Caen al suelo mis papeles. Quedo paralizado por la sorpresa de mis palabras tiesas. Miro por la ventana y el clima me envuelve en su trampa: llueve y hay sol.

Vuelvo a mi silla. Siempre en silencio. La voz que me visita viene de muy lejos. Alcanzo a adivinar sus lamentos pero les doy la espalda. Alguien me enseñó a mirar al frente y seguir andando. Sé como esquivar abismos.