jueves, 7 de noviembre de 2013

Enjambre.





Bebo un vaso de leche fría y mientras escribo, dejo que en el computador suene el cantautor canario que hace años me obnubiló con sus versos y hoy ni siquiera extraño en los días melancólicos. Sus canciones suenan como un murmullo inofensivo que no me toca, flotan en el aire y se mezclan con el aroma de la merienda de la vecina de la A-14, lo cual indica que ya son las siete y ella está viendo el noticiero del inicio de la noche. Lo sé por el reflejo azul que se filtra entre las tejas del patio. Nunca le sube el volumen al televisor, intuyo que se siente a gusto sólo con las imágenes.

Imagino sus pies descalzos sobre el sofá, la camiseta enorme cubriendo sus piernas dobladas, panties de algodón y estampado juvenil, no sostén, pezones duros, pelo recogido en cola sobre la coronilla, té helado sin azúcar, fuente de cerámica de donde saca trozos de focaccia y los mete en su boca con un tenedor para no engrasar la revista en la que lee el horóscopo.

Ella espera que suene en el teléfono la llamada diaria de mamá. Mira por la ventana las sombras que son árboles, postes, gente que pasa, la acera del frente, el cielo borrado. Entiende que la noche trae un pánico disimulado que se aprovecha de su osadía de vivir sola. Sabe que el vecino de la A-15 es un tipo silencioso que escucha una música rara y camina erguido mirando al frente sin hacer contacto con nadie. Imagina sus manos laboriosas sobre el teclado y supone que escribe el relato de su vida. Lo oye subir las gradas antes de la media noche y cepillarse los dientes en medio minuto, encender la radio en la emisora de música clásica y leer hasta que ella se queda dormida. El click final del interruptor de la lámpara de mesa de su vecino la invita a pegarse a la pared que une sus dormitorios. Agradece que los ronquidos del hombre de al lado le sirvan de compañía, mientras sus lentos suspiros originan el sueño en que la veo deslizarse en mi cama y abrazarme por la espalda sin intención de molestar. Siento su cuerpo blando adherirse a mi quietud, su piel y la mía mezcladas en una sola tibieza. Ambos nos quedamos tranquilos convencidos de que es apenas natural dormir juntos, porque sí, porque el ritual nocturno de los solitarios se completa con el gesto sencillo de una mirada temprano en la mañana, cuando él y ella se encuentran de frente al salir de casa rumbo al trabajo, y se miran sin hablar, sin prometer cercanía pero con la certeza de estar unidos por ser los habitantes de una misma colmena que viven en celdas contiguas.

51 comentarios:

  1. Inmenso relato, Anuar. Muchas gracias por tu obsequio en esa mañana de noviembre, en la que el clima quiere dar fé del calendario.

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  2. Anuar, el sueño cumplido de tu personaje, muy bien llevado tu relato, un abrazo!

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  3. Excelente forma de relatar una fantasía, me encantó. Te cuento que a mí también me gusta tener el televisor encendido sin voz, ja ja ja.
    Genio, te sigo, cariños.

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  4. Si vivieras en el campo, no escucharías a tu vecina a 30 cm. de ti del otro lado de la pared y te harías fantasías. Las únicas colmenas que verías serían las de las abejas...

    saludos

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  5. No lo había sentido... hasta hoy, un placer conocer tu espacio.

    Un beso

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  6. Buenas tardes Anuar, gracias por tu visita a Palabras sueltas, tengo que decirte que no entendí el comentario que me dejaste en el blog...sobre si alguna vez me he sentido como en un emjambre!!! creo ahora entenderlo al leer tu interesante relato, nuestra imaginación puede lograr todo aquello que se proponga, lo que verdaderamente importa es que se encuentre dichosa y feliz. Espero volverte a ver por mi espacio, saludos Pilar

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  7. Precisamente, hablo en un poema de las celdas de un panal pensando en un edificio, nadie se conoce y alguno hasta intenta saltar por una de esas celdas. Me gusta tu relato. Gracias por tu visita.

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  8. En el A 16, la adolescente tímida, de ojos de lapislázuli y fuego, ensaya puntualmente a las cinco de la tade.
    Sus ejercicios zahieren el aire hormonal del A17, donde mi hijo Eduardo hace equilibrios de contorsionista por vela desde nuestro balcón.
    Los geranios desistieron en su búsqueda de sol, por ceder sitio a un joven que adolece de una perseverante queja por no ser correspondido jamás a su mirada imberbe, esa que acompaña de arrebol sus mejillas sólo por pensar en Cándida Solazares.

    Si me permites. Un cordial saludo

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  9. bueno parece que el que vive en un enjambre eres tu saludos!

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  10. Un relato tan extraordinario en su forma como en su fondo, amigo Anuar. Los personajes del mismo, posiblemente, poseen aquello que tratamos de buscar sin encontrar: romper miedos y soledades, vivir en un círculo que siempre empieza y termina en el mismo punto,,, excepto, claro, cuando lo rompen con la naturalidad, serenidad y desenfado que siempre está vetado por quienes no esperan alteraciones en la colmena. Es importante ser consciente de habitar en una celda, de un panal, de una inmensa colmena pero también es imprescindible tratar de salir de ella, aunque sea con lo puesto y alcanzar nuevas metas que sean más satisfactorias. Muchas gracias por tu visita y su desasosegante zumbido de abejas.

    Un saludo, Anuar.

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  11. Hola Anuar, gracias por tu visita al blog, ahora entiendo esa frase que dejaste, una forma muy sutil de traernos hasta tu espacio. Me ha gustado ver donde habitan tus letras, y conocer algo más acerca de ti.
    Este relato es como la vida misma, nuestra forma de vida es metafóricamente una colmena, solo que algunos no salen de su celda apenas y se pierden tantas maravillas por descubrir ahí afuera.
    Un saludo
    Encantada de visitarte.
    Rosa.

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  12. Saludos y bueno lo del enjambre por lo visto nos invitó a leer tu entrada.

    Ale
    Costa Rica

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  13. Hola Anuar, bueno yo ya me estoy jubilando en tu blog…te leo desde ha mucho tiempo y m gustan tus post.
    Las costumbres o los genes hacen que seamos seres de hábitos…enclaustrados en una celda (llámese apartamento o celda de un panal) repetimos lo mismo…todo se programa desde arriba.
    La soledad siempre termina acompañándose de otra soledad. Y nunca estarás completamente solo porque la imaginación hará que te acompañes de tu otro Yo que puede ser Tu, Ella o nosotros.
    Un abrazo amigo y feliz noche.

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  14. Viví en un enjambre hace un tiempo.

    Buen relato.

    Saludos

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  15. amigo, me pasó lo mismo que a Pilar Contreras. No entendía tu comentario en mi blog, hasta que leí el tuyo. Sí, yo también vivo en una gran colmena de 120 departamentos. Muy bueno lo que escribiste y muy imaginativo. Se nota la soledad y el deseo de compartir en medio de la noche, algo más que ruidos...Gracias por entrar a mi blog. Espero que lo hagas seguido, de ahora en adelante. Generalmente, pongo dos cuentos a la semana.
    Un saludo amable desde Santiago de Chile. Lillian

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  16. A veces las multitudes viven/imos presas de la soledad, la cuestión es que sea buscada o no. Salir del nido para descubrir horizontes nuevos es muy conveniente para cualquier tipo de "colmena"; de hecho, los miembros de las colmenas madres suelen independizarse bastante a menudo formando apartamentos /enjambres. ¡¡CURIOSA SIMILITUD CON LOS HUMANOS!!

    Saludos cordiales,

    Fina

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  17. Su "gancho" ha funcionado. Me alegra haber picado.

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  18. bueno, no había sentido que habiataba en un enjambre, pero ya he conocido este y me quedo por acá.
    saludos
    carlos

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  19. Muy bueno y ameno, bien escrito. Un placer visitar tu espacio. Pronto regreso.
    ;o0

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  20. Es muy bueno esto que he leído. Me gusta.
    Saludos.

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  21. "Mucha lectura envejece la imaginación
    del ojo, suelta todas las abejas pero mata el zumbido
    de lo invisible, corre, crece
    tentacular, se arrastra, sube al vacío
    del vacío, en nombre
    del conocimiento, pulpo
    de tinta, paraliza la figura del sol
    que hay en nosotros, nos
    viciosamente mancha."... Escrito con L de Gonzálo Rojas

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  22. Que soledad social! un abrazo desde Chile,

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  23. Anuar, no te encanta este ida y vuelta? Visitar amigos nos devuelve la amistad, un abrazo!
    P.D. Me gustó mucho el poema de Gonzalo Rojas que reescribió Elisa Lichazul

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  24. En la ciudad cada piso forma una colmena dentro de ese enjambre y cuando llega la noche llega el silencio llegan los sueños. Para algunos vivir solos es una necesidad, pero sentirse solos una tristeza.
    Un placer conocer tus letras.

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  25. Qué bien describes la soledad en que estamos inmersos cada día...demasiada gente solitaria, Me quedé con ganas de saber si era Pedro Guerra el cantautor canario que oías..
    un saludo

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  26. encantador relato! felicitaciones

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  27. Gracias por tu paso un día de noviembre. El destino ha querido que no sienta jamás vivir en un enjambre, quizás me estoy perdiendo de algo ..... o no?

    Saludos.
    REM

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  28. Hola, que linda lectura: Y, que bien se conocen esos dos seres humanos que viven en el mismo enjambre, creo que saborean la dulzura de la miel. y, juntos beben el néctar de las flores.
    Ha sido un enorme placer leer este relato que abraza la prosa con un exquisito estilo. Gracias por darme la oportunidad de deleitarme leyéndola.
    Te dejo un beso y mi estima.
    Feliz fin de semana.
    Chauuuuu Grciassssssss

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  29. Todos tenemos un presente que llena nuestros corazones,
    Porque hemos nacido para vivirlos…

    Todos tenemos una gran obra que debemos realizar,
    Porque hemos nacido para soñar…

    Todos tenemos un destino que cumplir,
    Porque hemos nacido para amar…

    Un cordial abrazo de fin de semana.

    Atte.
    María Del Carmen



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  30. bello relato, bello destino!
    un calido abrazo

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  31. Muchos hay así, que viven en soledad, pero se hacen compañía.

    Un abrazo.

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  32. Supongo que es una anécdota que sucede más seguido de lo que podemos imaginar.
    Bastante interesante tu relato, tu estilo. Yo por aquí me quedaré.

    Un beso desde Siberia.

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  33. Pues sí, habitantes de una misma colmena ocupando celdillas contiguas... el mundo, cada vez va asemejandose más a un enjambre, ahora que las abejas extrañamente están desapareciendo y muriendo, ¿será el principio del fin de la civilización?.

    Mil besitos gordotes, Anuar

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  34. Casi cada día. Pero sobreviviremos.
    Un gran abrazo desde Madrid.

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  35. No entendía muy bien tu pregunta en mi blog. Ahora sí, interesante texto porque refleja una realidad que es común a muchas personas. A mí tal vez me pasa en algunos aspectos, no en su totalidad.
    Un beso

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  36. Infinitas gracias querido y admirado poeta por concedernos el privilegio de ser testigos de la suprema belleza y profundidad de tus letras. Miles de besinos de esta amiga que te desea feliz tarde de domingo con inmenso cariño.
    P.D. La imaginación es suficiente para evadirnos de la soledad y unir dos almas en un cruce de caminos.

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  37. Dos soledades magníficas y terribles. Simón Rodríguez dijo que "dos soledades no se pueden consolar."
    Me encanta tu blog.

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  38. Una muy imaginativa descripción, donde sientes y buscas alternativas al enjambre. ¿El amor compensa la vida de enjambre? No sé, no sé. Demasiado ruido que eclipsa la fantasía del amor que es decir del deseo.

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  39. ¿Has sentido la lectura como una tentación?

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  40. me parece muy buena prosa, especialmente el cambio de voz narrativa, de primera a segunda persona y hasta una tercera omnisciente, es una historia sencilla relatada de modo extraordinario. Felicitaciones!

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  41. Me gustó teacher, felicitaciones por la fluidez de tus letras.

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  42. Al fin y al cabo, el ser humano es un ser social. Como las abejas o las hormigas necesitan de la comunidad para sobrevivir, a pesar de que a veces lo olvidemos. No obstante, algo tan simple como una mirada te devuelve a la realidad.

    Un saludo!

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  43. Triste destino el de esos seres olvidados de todo. Como ellos, a veces tengo también la sensación de vivir en un enjambre. Saludos

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  44. Muy buen relato.......gracias por visitar mi espacio.....me encantó llegar hasta aqui......
    Feliz semana........Un besito...

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