jueves, 13 de octubre de 2011

Espejismos 9.



No tengo nada que ocultar, por lo menos no ante mis propios ojos. La realidad sabe cómo imponerme sus criterios, la forma como anda el mundo es la que decide por mí. Yo soy tan sólo el pelele que debe aceptar que los sucesos han sido desenvueltos en la secuencia adecuada, exacta. Los días avanzan por una cuadrícula diseñada para orientar a quienes la habitan. Y aunque es invisible, se puede percibir si la mirada tuvo la suerte de ser dotada de la agudeza para saber por dónde avanza.
Finalmente puedo especular que soy dueño de la mayoría de mis pasos. De hecho ya casi ni les presto atención. Tomo una panorámica rápida pero exacta de hacia dónde me dirijo, y si me percato de que la superficie es resistente, avanzo mirando en varias direcciones. Es la mirada la que se encarga del reconocimiento del terreno y la ruta a seguir. Claro que la mirada vive al servicio de varias fuerzas anidadas en el corazón y entrenadas por la mente. Ese dúo de señores, mente y corazón, no siempre se pone de acuerdo con facilidad sobre lo que es prioritario, adecuado o importante. Soy testigo y víctima de las discusiones en las que se enredan a menudo. Para mi fortuna puedo asegurar que de tanto compartirme como hábitat y dominio de sus indecisiones y ensayos, y a sabiendas de que nunca podrán abandonar su sitio de existencia, han terminado por aprender a convivir con sus desatinos y excentricidades, y han hecho de mí un engendro que se sobrepone, de modo aceptable, a los baches por donde deambula en busca de su voz y sus certezas.
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lunes, 10 de octubre de 2011

Espejismos 8.

No es fácil decidir la ruta por donde se desea seguir. Uno se levanta cada mañana con la cabeza llena de ideas sobre cómo redactar su vida. No existe un estilo predeterminado que se deba seguir. O quizás sí, pero lo desconocemos. Uno se mueve guiado por varias fuerzas. Sobretodo hay dos que se mezclan para formar un solo impulso. Los recuerdos y los anhelos.
El pasado se impone con fuerza propia y no da tregua, nos empuja desde atrás.
Por su lado, los sueños nos jalan hacia adelante y parecen llevarnos por las rutas que mejor nos vienen.
Sin embargo no todos los recuerdos funcionan como resorte. Algunos se empeñan en mostrarnos, con extrema nitidez, escenas vividas en las que el desenlace ocurrido no era el esperado y por lo tanto exigen ser editados. Es así como los recuerdos influyen sobre los anhelos, les imponen un itinerario que usualmente no se sospecha, y los fuerzan a andar por un cauce inmodificable.
Los incautos no se enteran de la mezcla de imágenes que los dominan desde adentro, pues ésta se presenta tan fluida que se siente natural, normal, y no se percibe que es la amalgama de dos fuerzas que el destino impone en una confabulación que hipnotiza y confunde, y no siempre resulta benéfica.
Los sueños nunca logran reparar los sucesos fallidos del pasado y, en su impotencia, sólo atinan a dejar un tenue sabor agridulce de frustración que se impone a diario y es indeleble.
Algunos elegidos nacen dotados con la agudeza de pensamiento necesaria para percatarse de lo que ocurre en su mente y descubren cómo se traslapan las imágenes de los recuerdos con las de los sueños para formar la punta de lanza que los guía cada día. Así logran que los sinsabores de su impotencia se reduzcan o se hagan llevaderos. Esos son los seres impasibles que vemos deambulando por ahí como si no quisieran avanzar hacia ningún lado pero con toda la firmeza de saber hacia dónde se dirigen. Son seres sombríos, tranquilos, casi alegres, que muchos admiran y de alguna manera les gustaría imitar. Es como si ellos supieran algo que la mayoría desconoce. Quizás su temple les viene de no esperar nada. Y no es que no sueñen, es que no le dan tanto crédito a lo soñado y a la par se alzan de hombros ante el pasado lastimado. Tampoco se podría decir que simplemente se dedican a vivir lo que va ocurriendo. Aunque parezcan zombies que ni si siquiera fijan la mirada, están muy al tanto de lo que sucede a su alrededor. El engranaje de su mente permanece bien aceitado, nunca cruje. Intuyen con precisión los remezones del tiempo. Saben que la existencia es una batalla inútil y no se enfrascan en proyectos absurdos. No malgastan su energía en las emociones. Viven.
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viernes, 7 de octubre de 2011

Espejismos 7.

Trabajar sobre la escritura es una tarea de todo instante. El pensamiento termina convirtiéndose en la forma narrativa que va construyendo las historias. Todo es una historia. Incluso aquellas ideas que son reflexiones filosóficas. Cuando esto sucede, en realidad se narra una conclusión sobre algún suceso de la vida, y esto es exactamente lo que la convierte en una narración.
Cuando voy caminando mis días no voy deambulando a tientas. Mis pasos tienen una intención, ya han decidido sobre la ruta que van a seguir, tienen un itinerario, y aunque no está escrito sobre piedra, sí es el esbozo de un programa de trabajo en constante revisión. Yo sólo trabajo sobre mi pensamiento, esa es la única tarea que tengo en la vida, todo lo demás se deriva de allí.
El pensamiento es una amalgama de percepciones agudas y elaboraciones almacenadas que son corroboradas en la acción. La sabiduría es el remanente obtenido al poner a prueba la redacción de lo pensado.
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lunes, 3 de octubre de 2011

Espejismos 6.

La felicidad es una goma extraña y escasa que uno quisiera se le pegara alguna vez sin estarla buscando. Por supuesto uno secretamente delira los sitios en que se toparía con ella, y aunque uno suele creer que anda ensayando nuevas rutas cada día, en realidad deambula haciendo círculos deformes. Ningún atajo sirve. De hecho, no existen. Así que esas rutinas que solemos creer excéntricas o estrambóticas son simples aspavientos de desahuciados confusos que insisten en negar que su suerte está determinada por la ansiedad con que invocan lo que les sucede.
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jueves, 29 de septiembre de 2011

Espejismos 5




Esta es la característica que más me dibuja, no soy un plebeyo, no logro pasar por los eventos siendo una brizna que el viento lleva, traigo mi propio peso, lo he traído siempre, me lo ha otorgado la vida. Los eventos me comunican algún mensaje profundo, puedo ver que en cada movimiento de la vida el destino se está labrando así mismo, va siguiendo el itinerario que inventa y renueva sin pausa, sin fatiga. Yo no estoy aquí como testigo de lo que se mueve o está quieto. Mi cabeza se conecta con todo, incluso a través del tiempo. Los sucesos del pasado se mantienen actuales, tienen una voz clara que hace presencia con sus conclusiones y propuestas, imponen una bitácora indeleble que se hace oír por encima del estruendo que llega.

Todo me impacta, nada me impacta. Los elementos en que subsisto me prometen vainas que no sé cumplirán.








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lunes, 26 de septiembre de 2011

Espejismos 4.

Aquí nazco yo o evoluciono. Me desentiendo de la semilla que me dio origen y tampoco presto atención al fruto que la vida hace de mí. El tiempo es el amo al que no se le debe pleitesía. Las ideas deciden el límite de su expansión o el punto en que su podredumbre se vuelve excelsa.
Mis manos fueron creadas sólo para maniobrar estos símbolos que levantan la imagen desnuda de mi rostro. Y en la elaboración, el ripio sobrante que cae a mis pies es el abono que nutre los líquenes que van poblando mi cuerpo.
Entiendo que soy una estatua que se auto diseña. Mi carne es un producto de tercera, la estructura interior no cumple con los preceptos de un ensamblaje de alcurnia, sólo alcanza para sostenerme pero no para dar origen al desplazamiento.
Soy un engendro. Descubro que un vitral se ha adueñado de mis ojos. ¿O es un rompecabezas?

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jueves, 22 de septiembre de 2011

Espejismos 3.



Quisiera hablar, decir todo lo que va pasando por mi mente, básicamente recuerdos, aunque debería decir que lo pensado son ideas que invento como recuerdos. Incluso había concluido que hablaba con un personaje inventado para interactuar en mis diálogos pero ahora sé que es conmigo el soliloquio. El personaje soy yo.
Mi voz funciona como un narrador que hace varios oficios al mismo tiempo. Guía, confronta, corrige, desecha, deja pasar de largo, devela, archiva, pero nunca me atropella, nunca excede mis posibilidades de asimilación. Por lo demás las ilustraciones que uso para contar hallazgos son divertidas, tienen descripciones vivaces, el fraseo es coherente y el decorado sutil. Todos los temas giran cerca al mismo eje, la búsqueda de un nivel de entendimiento que me permita alcanzar la templanza necesaria para aceptar que existir es inútil.

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